Benaoján, en la malagueña Sierra de Ronda

Belén Valdehita
Belén Valdehita 27 Abril, 2021

Porque en Málaga no todo van a ser playas y mar, para tu próximo destino apúntate a visitar el pueblo blanco de Benaoján, junto a la Serranía de Ronda.

Benaoján, en Málaga
wikimedia / El Pantera

Imagina un precioso pueblo de trazado árabe, con empinadas calles jalonadas por casas blancas, y rodeado por un precioso entorno natural integrado por la Sierra de Líbar, la Sierra del Oreganal y las estribaciones de la Serranía de Ronda. Deja de soñar, porque ese pueblo existe, se llama Benaoján y está en Málaga.

Y para ser más exactos se encuentra en el valle del río Guadiaro, formando parte del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, que fue declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera. Si venimos desde la ciudad de Málaga, que se halla a 135 kilómetros, tendremos que tomar la Autovía del Mediterráneo, la A-7, hasta San Pedro de Alcántara. Allí continuamos por la A-397 hasta Ronda, y desde ahí sólo hay que seguir por la MA-555 hasta llegar al municipio.

En este pueblo malagueño descubriremos su herencia musulmana, podremos visitar algunos antiguos monumentos, disfrutaremos de sus ricas chacinas y, sobre todo, tendremos la oportunidad de sentir lo que es el auténtico turismo de naturaleza. Pero hay otras sorpresas, porque esta villa andaluza acoge un impresionante conjunto de cuevas.

Fuente en Benaoján, Málaga
malaga.es

Qué ver y hacer en Benaoján

Empezamos el recorrido por Benaoján visitando uno de sus monumentos más populares, la Torre de los Moros, que se encuentra a las afueras. Fue construida en la Edad Media por los musulmanes que controlaban la zona para controlar el paso del Valle del Guadiaro. En la actualidad, sólo quedan algunos restos.

Una vez en el pueblo, el edificio más destacado es la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVII según el estilo gótico. Pero ya poco queda del templo original, salvo una bóveda gótica. Otra interesante propuesta consiste en recorrer los molinos diseminados por el término municipal, como el de Cecilio, el de las Cuatro Piedras, el del Marqués o el Molino de Máximo.

En su entorno natural, las posibilidades son infinitas. Por supuesto es un paraíso para los espeleológos, pero también para los aficionados al senderismo, al piragüismo y a todo lo que nos ofrece la naturaleza. Y para conocer Benaoján en todo su apogeo, sólo hay que visitarlo a finales de julio o principios de agosto, cuando tienen lugar la Verbena del Tren y la Fiesta del Agua; durante la celebración de la Feria de Nuestra Señora del Rosario, el 7 de septiembre, o el 25 de abril, cuando se festeja al patrón local, San Marcos.

Cueva del Gato, en Benaoján, Málaga
malaga.es

Las cuevas de Benaoján

Si hay un lugar que ha dado fama a Benaoján, ese es la Cueva de la Pileta, ubicada a sólo cuatro kilómetros del casco urbano. En su interior se hallaron restos arqueológicos del Paleolítico, el Neolítico y la Edad del Bronce, y por su importancia fue declarada Monumento Nacional en 1924. Resultan tan impresionantes sus pinturas rupestres como sus salas repletas de grandes estalactitas y estalagmitas.

Le sigue en popularidad la Cueva del Gato, que también fue declarada Monumento Nacional, y se encuentra muy cerca de la estación de tren. Forma parte forma parte del conjunto espeleológico llamado Sistema Hundidero-Gato, uno de los mayores de España.

En su interior siempre hay agua, la responsable de crear el complicado conjunto de simas, salas, lagos y sifones. De la cueva manan las aguas del río Guadares, que caen por una pequeña cascada originando una preciosa piscina natural de aguas limpias y muy frías, siendo ideal para refrescarse en verano. Otras cuevas situadas en Benaoján son la de los Alfaques y la Cueva de la Higuerita.

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