Tres destinos poco conocidos para visitar este verano: una isla con siglos de historia, un pueblo abandonado que sigue habitado y un rincón donde la naturaleza cambió su futuro
Tres lugares de Pontevedra, Cáceres y León ofrecen historia, patrimonio y diferentes paisajes para quienes buscan escapadas alejadas de los itinerarios más conocidos.

Viajar sin seguir las rutas más habituales permite encontrar lugares donde el patrimonio, la historia y el paisaje se mezclan de una forma distinta y muy especial. En distintos puntos de España existen enclaves que, pese a no figurar entre los destinos más concurridos, conservan un enorme interés por lo que representan y por las experiencias que ofrecen al visitante. Algunos estuvieron a punto de desaparecer y otros cambiaron por completo su función con el paso de los siglos.
Entre esas propuestas destacan tres nombres con personalidad propia. La Illa do Pensamento, en la ría de Vigo; Granadilla, en la provincia de Cáceres, y Palacios de Compludo, en León, reúnen características muy diferentes. Cada uno ha seguido un camino distinto hasta convertirse en una parada recomendada para quienes desean conocer lugares menos transitados durante sus escapadas de verano.
Destinos poco conocidos: la isla de Pontevedra que ha vivido muchas vidas
En plena ría de Vigo se encuentra el pequeño islote de San Simón, conocido actualmente como Illa do Pensamento (Isla del Pensamiento). Su pequeño tamaño contrasta con la enorme cantidad de episodios históricos que han transcurrido en sus orillas. A lo largo del tiempo desempeñó funciones muy distintas y dejó una huella que todavía permanece presente entre sus edificios y espacios abiertos.

El enclave fue centro monástico, despertó el interés de piratas y también aparece relacionado con la novela “Veinte mil leguas de viaje submarino”, escrita por Julio Verne. Además, fue escenario de enfrentamientos, y ejerció de leprosería, de campo de concentración, de colonia de descanso y de orfanato. Son usos muy diferentes que resumen la transformación constante de la isla durante siglos.
Hoy en día, el visitante puede recorrer este espacio gracias a las embarcaciones que parten desde distintos puntos de la costa gallega, como la localidad de Redondela. La isla también alberga espacios culturales donde se recuerda su pasado y se explican las numerosas historias y leyendas ligadas al archipiélago, convertido en uno de los lugares con mayor carga histórica de la costa gallega.
Granadilla, el pueblo abandonado de Cáceres que recibe estudiantes
La localidad cacereña de Granadilla estuvo destinada a desaparecer bajo el agua tras la construcción de un embalse en la década de 1960. Sin embargo, aquella previsión nunca llegó a cumplirse. La localidad permaneció en pie, aunque sus vecinos tuvieron que marcharse, dejando tras de sí un conjunto urbano prácticamente intacto y rodeado por una potente muralla.

Su valor patrimonial resulta evidente. Está considerada la tercera población mejor amurallada de España, únicamente por detrás de la ciudad de Ávila y la de Lugo. Décadas después de quedar vacía fue declarada Conjunto Histórico-Artístico y comenzó una nueva etapa gracias al programa estatal de recuperación de pueblos abandonados, que abrió sus puertas a visitantes durante todo el año.
La localidad todavía mantiene actividad gracias a quienes la recorren y también a los estudiantes que participan en el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA). Cientos de jóvenes procedentes de diferentes puntos del país pasan allí una semana para conocer de cerca la vida rural y participar en distintas actividades educativas.
Palacios de Compludo, el pueblo leonés donde la naturaleza escribió una nueva historia
La historia del pueblo leonés de Palacios de Compludo parecía encaminada al abandono definitivo cuando su último vecino dejó el pueblo durante la década de 1990. Todo indicaba que el paso del tiempo terminaría ocultando este pequeño núcleo leonés entre la vegetación, como ocurrió con tantos otros pueblos despoblados.

La situación cambió gracias a la Asociación de Estudios Ornitológicos de El Bierzo Tyto Alba, que puso en marcha un intenso trabajo de recuperación del entorno. La llegada de voluntarios, la restauración de distintos espacios y la reforestación permitieron devolver actividad a la zona y crear una Reserva Ornitológica que alcanza las 1.000 hectáreas.
Ese espacio protegido reúne actualmente 140 especies de aves, 25 mamíferos, 11 reptiles, 4 anfibios y más de 80 especies de mariposas diurnas. Los vehículos ya no pueden acceder al interior del pueblo, pero cualquier visitante puede acercarse para conocer su riqueza natural y participar en las iniciativas relacionadas con la fauna y la flora que se organizan en este singular rincón de León.