Sant Joan de les Abadesses: joya románica en el Pirineo catalán
Lejos del bullicio, la villa de Sant Joan de les Abadesses ofrece una escapada auténtica, perfecta para quienes buscan conectar con el pasado sin renunciar a la calma del entorno rural.

En el centro de un valle prepirenaico, rodeada de montañas y bosques, y atravesada por el río Ter, encontramos la villa de Sant Joan de les Abadesses. Situada a unos 770 m de altitud y en la comarca de El Ripollés, provincia de Gerona, aquí se respira historia en cada rincón, además de estar rodeada de unos increíbles parajes naturales, de los que también se puede disfrutar.
En el núcleo de la población descubrimos diferentes edificios, calles y restos de muralla que hablan de su pasado medieval. Considerada una joya del Románico Catalán, con más de 1100 años de historia, tradición y leyendas, todas ellas ligadas al monasterio benedictino de San Joan, alrededor del cual se creó.

Recorriendo Sant Joan de les Abadesses
Aunque se han encontrado indicios de que esta zona fue habitada desde el Paleolítico, el núcleo de población de Sant Joan de les Abadesses comenzó a formarse con la fundación del monasterio en el año 887 por Wifredo el Velloso, con la intención de ir repoblando las comarcas deshabitadas tras la ocupación sarracena. La llamada Vila Vella, lugar de Interés Cultural e Histórico, creada a principios del siglo XIII, es uno de los atractivos de la población. En la Edad Media se la conocía como la Vila Nova.
Todo el casco antiguo conserva una planificación urbanística que recuerdan al esquema romano con calles paralelas, perpendiculares y una plaza como centro. Sus calles principales parten de la Plaza Mayor, rodeada de porches con arcadas y lugares como el parque de la Muralla, de la que todavía pueden verse algunos tramos del muro y de las torres de defensa.
Situado en la Vila Vella se encuentra el Palacio de la Abadía, edificio construido a principios del siglo XIV, era el antiguo palacio de los abades. Actualmente alberga la Oficina de Turismo, el Centro de Interpretación del Mito del Conde Arnau y un espacio destinado a exposiciones temporales y permanentes como la de “Romànic, una volta pel Ripollés”. También el Puente Viejo, que data del año 1138 y que conectaba la villa con Francia, es un punto de interés para el visitante, así como la Iglesia de Sant Pol, edificación románica del siglo XII, y la ermita de Sant Antoni de Pàdua, documentada desde 1635.

El Monasterio de Sant Joan de les Abadesses
Considerada una joya del Románico Catalán, el Monasterio de Sant Joan de les Abadesses, es también el primer cenobio femenino de Cataluña. Conocido en sus orígenes como San Juan de Ripoll, fue fundado en siglo IX, hacia el 885, por el conde Wifredo el Vesollo para destinarlo a su hija Emma. La iglesia del nuevo monasterio fue consagrada en el año 887. Al ser Emma pequeña, el monasterio quedó en manos de presbíteros que pusieron en marcha la comunidad. Cuando cumplió su mayoría de edad, se convirtió en la primera abadesa de San Juan.
En total el monasterio tuvo seis abadesas. En el siglo XI la comunidad femenina fue expulsada de la villa por razones poco claras, aunque se supone que fue por no llevar una vida digna de una comunidad religiosa. Como conjunto de gran riqueza escultórica y artesanal, una de las principales obras que destaca en el monasterio es el Santísimo Misterio, de 1251. Conocido también como el Descendimiento, se trata de una obra entre románico y gótico que representa el descenso de la cruz.
También se encuentran retablos góticos de alabastro de San Agustín y Santa María la Blanca, así como el sepulcro del beato Miró. Conserva un pequeño claustro gótico del siglo XV, de dos pisos, que sustituye al anterior románico y conocido como de San Mateo, además del antiguo palacio abacial, igualmente del siglo XV. Entre el claustro y la iglesia se encuentra la capilla de Los Dolores, también llamada del Santísimo, de estilo barroco, con cúpula y elementos decorativos de los tallistas Josep y Jacint Moretó del siglo XVIII. Destaca, además, una notable talla de La Piedad, obra de Josep Ribagorçana.