Túnel de Bonaparte: el pasadizo de 56 metros que utilizó Alfonso XIII para abandonar España y que ahora puedes visitar en Madrid

Belén Valdehita
Belén Valdehita 03 Agosto, 2026

El túnel de Bonaparte, construido a comienzos del siglo XIX, está abierto a las visitas tras una rehabilitación que permite conocer uno de los espacios históricos menos conocidos de Madrid.

Túnel de Bonaparte
El túnel de Bonaparte conecta el Campo del Moro con el entorno de Madrid Río y fue utilizado durante décadas por varios reyes de España. Imagen: patrimonionacional.es/

La historia de Madrid conserva numerosos espacios vinculados a la monarquía que han permanecido durante décadas fuera de la vista del público. Uno de ellos es el túnel de Bonaparte, una galería subterránea levantada a comienzos del siglo XIX por iniciativa de José Bonaparte, hermano de Napoleón. Aunque su promotor nunca llegó a utilizarla, el paso terminó formando parte de la vida de la Corona española durante varias generaciones.

El pasadizo fue encargado en 1809 al arquitecto Juan de Villanueva con una finalidad muy concreta: comunicar el Campo del Moro con la zona que hoy ocupa Madrid Río, atravesando el subsuelo del actual paseo de la Virgen del Puerto. La intención era facilitar los desplazamientos privados de los monarcas, evitando recorridos públicos por la ciudad. Tras permanecer clausurado desde la década de 1980, en 2026 ha vuelto a recibir visitantes después de un año de trabajos.

Túnel de Bonaparte: origen y papel en la historia de la monarquía

José Bonaparte ocupó el trono español entre 1808 y 1813. Conocido popularmente como Pepe Botella, ordenó la construcción de este corredor cuando gobernaba el país. Sin embargo, la evolución de la Guerra de la Independencia provocó su salida de Madrid antes de que la obra estuviera terminada, por lo que nunca llegó a recorrer el pasaje que acabaría llevando su apellido.

Túnel de Bonaparte
Tras reabrir en 2026, ahora los visitantes pueden hacer un recorrido de 56 metros que permanecía cerrado desde los años 80 y conserva uno de los episodios más conocidos del exilio de Alfonso XIII.

Pese a ello, el túnel continuó formando parte del patrimonio de la Corona. Fernando VII, Isabel II y Alfonso XII recurrieron a esta comunicación subterránea durante sus reinados. La infraestructura nació como una vía reservada para los desplazamientos de la familia real, siguiendo una fórmula que también existía en otras capitales europeas para evitar la exposición pública de los soberanos.

Uno de los episodios más conocidos relacionados con este espacio tuvo como protagonista a Alfonso XIII. El monarca empleó el pasadizo cuando abandonó España tras la proclamación de la Segunda República. Ese hecho convirtió el túnel en uno de los escenarios vinculados a un momento decisivo de la historia política española, más allá de la función para la que había sido concebido décadas antes.

Túnel de Bonaparte: así ha sido la rehabilitación

La galería mide 56 metros de longitud y 5,5 metros de anchura y está construida íntegramente en ladrillo. Su restauración ha permitido recuperar su configuración original mediante la rebaja del nivel del suelo y la instalación de una pasarela que facilita apreciar las diferencias entre el estado actual y el diseño histórico. El objetivo es que los visitantes puedan “entender cómo era en origen”, según ha explicado María Corzo, jefa del Servicio de Arquitectura de Patrimonio Nacional.

Túnel de Bonaparte
El túnel de Bonaparte vuelve a abrir tras su rehabilitación y recupera uno de los pasadizos históricos más desconocidos de Madrid. Alfonso XIII lo utilizó para abandonar España en 1931.

La primera fase de la reapertura permite acceder al tramo que parte desde el Campo del Moro. Las visitas siguen el mismo horario que los jardines: de 10:00 a 18;00 horas hasta marzo y hasta las 20:00 horas durante la temporada de verano. De este modo, el recorrido vuelve a integrarse en la oferta patrimonial del entorno del Palacio Real.

Las obras también han incluido actuaciones sobre la salida hacia los jardines, la restauración de elementos interiores de ladrillo y cantería, la fachada y las escaleras que conectan con el paseo de la Virgen del Puerto. Además, se han incorporado mejoras en iluminación, accesibilidad, saneamiento y sistemas de protección contra incendios, permitiendo recuperar un espacio histórico que permanecía cerrado desde hace más de cuatro décadas.

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