Camprodon: el pueblo de Girona con galletas desde 1893, un monasterio de 948 y el legado de Isaac Albéniz
Camprodon reúne en el Pirineo de Girona patrimonio románico, tradición galletera desde 1893 y la memoria de Isaac Albéniz en una escapada de otoño.

Cuando llega el otoño y el Pirineo catalán cambia de color, la localidad de Camprodon ofrece una escapada con varios reclamos en muy pocos kilómetros: un monasterio fundado en 948, un puente medieval, las huellas de Isaac Albéniz y unas galletas que se elaboran desde 1893.
Situada en pleno Ripollès, esta localidad de Girona destaca por sus históricas calles, su arquitectura religiosa y por una tradición gastronómica que suma más de un siglo. Su patrimonio cuenta además con la declaración de Bien Cultural de Interés Nacional y de Conjunto Histórico-Artístico.
Camprodon y sus galletas desde 1893
La llegada por la carretera C-38 desde Ripoll conduce hacia uno de los primeros puntos de interés de la localidad de Campodron. Allí permanece la antigua fábrica de Galletas Birba, instalada en un edificio industrial construido a finales del siglo XIX.

La empresa comenzó su actividad en 1893, y hoy en día continúa elaborando su receta artesanal sin interrupciones desde entonces. La producción utiliza almendra, mantequilla y harinas locales, ingredientes asociados a una tradición que acompañó al crecimiento turístico de Camprodon.
La historia de estas galletas está relacionada con los primeros visitantes acomodados que acudían al municipio durante los meses de verano. La actividad de Birba forma parte del patrimonio económico y gastronómico que todavía identifica a Camprodon.
Camprodon: del Pont Nou al legado de Albéniz
Desde la antigua fábrica, el recorrido puede continuar por la Avinguda Maristany hasta alcanzar el núcleo urbano. La zona conserva construcciones modernistas y noucentistas levantadas durante una etapa marcada por el turismo de salud y montaña.

A finales del siglo XIX, políticos, médicos y empresarios de la burguesía barcelonesa construyeron allí sus residencias estivales, destacando dificaciones como Can Roig. Además, las fuentes y el aire de montaña contribuyeron a la fama del municipio como destino de descanso.
El Pont Nou constituye otra de las imágenes asociadas a Camprodon. El paso sobre el Ter, formado por tres arcos semicirculares, conduce hacia la antigua villa amurallada y tiene sus orígenes en el siglo XII, aunque fue reconstruido posteriormente.
Camprodon y el monasterio fundado en 948
En el casco antiguo de Campodron se encuentra también el museo dedicado a Isaac Albéniz, situado cerca de la vivienda donde nació el compositor. Su contenido reúne manuscritos, cartas, objetos personales y mobiliario perteneciente a la familia.

En la parte alta de Camprodon se concentran varios edificios religiosos. Entre ellos aparece la Iglesia de Santa María, cuya construcción comenzó en el siglo XIV y que conserva elementos góticos junto a modificaciones realizadas posteriormente durante los periodos barroco y neoclásico.
Frente a ella se encuentra el Monasterio de Sant Pere de Camprodon, cuya fundación se remonta al año 948 y estuvo vinculada al conde Guifré II de Besalú. La iglesia fue consagrada en 1169 y representa uno de los principales testimonios del románico catalán en la localidad. Camprodon reúne así patrimonio, historia y gastronomía en una escapada de otoño marcada por siglos de historia y tradiciones que todavía permanecen en el pueblo.