Clunia Sulpicia: la ciudad romana de Burgos que llegó a reunir 30.000 habitantes y aún conserva termas, mosaicos y un gran teatro
Clunia Sulpicia conserva uno de los mayores conjuntos arqueológicos romanos de Castilla y León, con teatro, termas, edificios públicos y una red subterránea de agua que sostuvo la vida urbana.

En el sur de la provincia de Burgos, sobre el Alto de Castro y junto a la localidad de Peñalba de Castro, a 16 kilómetros de Peñaranda de Duero y a una hora de la ciudad de Burgos, se extiende el impresionante yacimiento de Clunia Sulpicia. Sus restos muestran la dimensión de una ciudad romana que alcanzó cerca de 30.000 habitantes y que concentró una gran actividad política, comercial y judicial.
Foro, templos, mercados, espacios termales y viviendas formaban parte de una entramado urbano que convirtió este enclave en uno de los principales núcleos del norte peninsular.
Su ubicación se debe a su situación estratégica. Desde el cerro se controlaban los valles del Arandilla y del Espeja, además de importantes rutas de comunicación. A esta ventaja se sumaba un recurso determinante: el agua. Bajo la superficie existía una amplia reserva natural conocida como Cueva Román, un sistema de galerías, pozos y lagunas que permitió abastecer a la población y garantizar el funcionamiento de una ciudad de grandes dimensiones.
Clunia Sulpicia y su papel en la Hispania romana
Antes de la fundación romana existió en el entorno un asentamiento arévaco situado, según los hallazgos arqueológicos, al otro lado del río Arandilla. Más tarde surgió Clunia Sulpicia, una ciudad que llegó a disponer de moneda propia durante el reinado de Tiberio, un dato que refleja su relevancia económica dentro del territorio.
España está llena de joyas de la Hispania romana:
— Emilio del Río (@emilio_delrio) July 6, 2023
Uno de los teatros romanos más grandes de la península está en un pueblo de 70 habitantes al sur de la provincia de Burgos
El teatro de Clunia Sulpicia, del I dC:https://t.co/a6ajdRXVKs
La ciudad amplió todavía más su peso institucional bajo el mandato de Claudio. En ese periodo ejerció como capital de un convento jurídico, una función que la convirtió en centro administrativo para la resolución de asuntos legales y para la gestión de amplias áreas de Hispania.
Su nombre quedó ligado a uno de los episodios políticos más conocidos del Imperio. En el año 68 d.C., Servio Sulpicio Galba se instaló en la ciudad durante su enfrentamiento con Nerón. Tras la muerte del emperador, Galba fue proclamado emperador en Clunia con el respaldo de la legión VI Victrix.
El teatro romano que reunía a más de 8.000 espectadores
Entre las construcciones mejor conservadas se encuentra el teatro romano, situado en el sector oriental del cerro. Su construcción aprovechó la forma natural de la ladera, combinando estructuras apoyadas sobre el terreno con zonas excavadas directamente en la roca.

Las dimensiones del edificio reflejan la importancia alcanzada por la ciudad. Las estimaciones sitúan su aforo por encima de los 8.000 espectadores, una cifra que lo coloca entre los teatros romanos de mayor capacidad de la Península Ibérica.
Además de servir para representaciones escénicas, el recinto cumplía funciones de carácter público. Las gradas, la zona escénica y las transformaciones realizadas durante la época imperial muestran que siguió utilizándose durante distintas etapas de la vida urbana de Clunia.
Termas, mosaicos y la importancia de la Cueva Román
La presencia de abundante agua marcó el crecimiento de la ciudad. La red natural de Cueva Román alimentaba los manantiales del cerro y facilitaba el acceso al recurso mediante pozos. Este suministro permitió mantener una numerosa población y unos equipamientos públicos de gran consumo.

Las termas de Los Arcos I y Los Arcos II constituyen una de las mejores pruebas de esa infraestructura. Ambos complejos estaban separados por una calle porticada y formaban parte de un mismo diseño urbano. Allí los habitantes acudían para bañarse, realizar ejercicio y participar en actividades sociales.
Los mosaicos conservados ayudan a reconstruir la vida cotidiana de las familias acomodadas. En Los Arcos II aún se identifica un apodyterium o vestuario de planta octogonal inscrita en un cuadrado, decorado con pavimento de mosaico en blanco y negro. Estos elementos permiten comprender cómo funcionaba una ciudad romana que combinó espacios monumentales, servicios públicos y una compleja gestión del agua.