Los carnavales más curiosos de España

El mes de febrero está ligado al Carnaval, la fiesta pagana más divertida, loca y gamberra. Y en algunos casos son también celebraciones realmente curiosas, con costumbres ancestrales, o no tan antiguas, que marcan la diferencia con otros carnavales. Son conocidas las peculiares fiestas de Carnaval de Laza, Xinzo y Verín, en Orense, ¿pero conoces los Carnavales de Bielsa, Pontevedra, Cintruénigo o Llodio?

La Bruja Lezeaga del Carnaval de Llodio
Fuente de la imagen: Blog Llodio

Carnaval de Pontevedra

El protagonista del Carnaval de la capital pontevedresa es un loro. Has leído bien, un loro al que además se le dio el nombre de un personaje anarquista de principios del siglo XX: Ravachol. En realidad se trataba de la mascota de un boticario de esta época, don Perfecto, que obsequiaba a cuentos se ponían delante de él con un lenguaje de lo más ordinario e irreverente. Y así fue hasta que el loro murió.


Se cuenta que la muerte del loro se produjo por atiborrarse de pasteles durante la celebración del Carnaval, y los habitantes de la comarca le organizaron un velatorio y un entierro multitudinario. Este curioso hecho tuvo lugar en 1913, y desde entonces en el Carnaval de Pontevedra se sigue representando, año tras año, la muerte de tan singular personaje y toda la parafernalia tragicómica que llevó consigo su fallecimiento.

Quema del loro Ravachol en el Carnaval de Pontevedra
Fuente de la imagen: Pontevedra Viva

Carnaval de Villar del Arzobispo, en Valencia

En el pueblo valenciano de Villar del Arzobispo son realmente originales. Aquí no se realiza el popular “Entierro de la Sardina”, lo que hacen aquí es velar y enterrar una morcilla.


Además, el Sábado de Carnaval se procede a la tradicional “quemá del chinchoso”. Para los carnavales se elige al personaje más odiado del último año, que suele ser algún político. Se crea un muñeco a escala natural que lo represente, y posteriormente es quemado en una gran hoguera. Eso sí, siempre con muy buen humor y sin malos rollos.

Carnaval de Bielsa, en Huesca
Fuente de la imagen: Las 7 Mejores Fiestas de España

Carnaval de Bielsa, en Huesca

La localidad aragonesa de Bielsa puede presumir de contar con uno de los carnavales más antiguos de España. El personaje central de esta celebración es Cornelio Zorrilla, un muñeco de trapo relleno de paja que representa a un bandido, además de encarnar todas las cosas malas que pueden asolar este valle de Huesca. Tras ser juzgado, el muñeco es colgado de la fachada de la casa consistorial y condenado a la hoguera.


Los jóvenes solteros de la localidad se transforman en “trangas”, unos seres diabólicos mitad hombre mitad macho cabrío. Cubiertos con una gran piel de choto y con la cara pintada de negro, van recorriendo el pueblo y asustando a pequeños y mayores con el ruido de unos grandes cencerros que llevan colgados. Otros personajes típicos de este carnaval son el “amontato”, una mujer mayor que lleva a sus espaldas a un hombre para parodiar del machismo, o  “el oso y su domador". Se trata de una representación del oso pardo, muy presente siempre en las leyendas pirenaicas.

Bruja de Lezeaga, en el Carnaval de Llodio
Fuente de la imagen: Laudioko Inauteriak

Carnaval de Cintruénigo, en Navarra

Los sábados y los domingos de Carnaval, por la tarde, hacen su aparición en Cintruénigo los cirboneros. Son unos personajes carnavalescos típicos de esta villa navarra que van vestidos de “zarramuskeros” y armados con cualquier cosa que pueda manchar a todos aquellos asistentes que no vayan disfrazado, como serrín, harina, azulete...


Puede que te parezca una costumbre un tanto sucia, pero no es nada en comparación con las celebraciones de hace muchos años, cuando todavía estaba permitido arrojar huevos e incluso excrementos. Los cirboneros también se ponían pinchos en la ropa para arañar a las mujeres. Algo que ya no se hace.

Entierro de la Morca, o morcilla, en el Carnaval de Villar del Arzobipo
Fuente de la imagen: Nonada

Carnaval de Llodio, en Álava

En el Carnaval de Llodio el personaje central en el que se vuelcan todas las iras de los habitantes es la Bruja de Lezeaga. Las cuadrillas de la población detienen a la bruja (un muñeco que la representa), la pasean y finalmente la condenan a morir en una gran hoguera, acto con el que finalizan los carnavales.


Cuenta una leyenda local que esta bruja vivía en una cueva situada muy cerca de esta población vasca, y que con sus cánticos y otras malas artes atraía a los pastores del pueblo. 


Seguramente no son los Carnavales más famosos de España, pero desde luego son curiosos, sorprendentes, originales y realmente divertidos.