El pueblo de Cantabria que construyó barcos de guerra con 114 cañones y hoy refugia a más de 160 especies de aves

Belén Valdehita
Belén Valdehita 19 Octubre, 2026

A diez minutos de Santander, El Astillero conserva vestigios de la construcción naval del siglo XVIII y alberga dos humedales que atraen a numerosas aves.

El Astillero, en Cantabria
El Astillero conserva la historia de los astilleros de Guarnizo, donde se construyeron buques de guerra para la Armada española, y mantiene en pie parte de su patrimonio industrial. Imagen: turismoastilleroguarnizo.com

La bahía de la ciudad de Santander conserva una parte de la historia marítima de Cantabria concentrada en un municipio que durante siglos estuvo vinculado a la actividad industrial. Y es que el pasado de El Astillero todavía se reconoce en varias construcciones repartidas por el núcleo urbano.

El entorno también ofrece otra perspectiva de la localidad, marcada por la presencia de humedales y zonas verdes. A estos espacios se suma una cocina tradicional en la que conviven las recetas marineras con los platos propios del interior cántabro.

El Astillero, el pueblo de Cantabria que fabricó navíos para la Armada

La construcción naval tuvo un papel destacado en la historia de El Astillero gracias al Real Astillero de Guarnizo. Durante el siglo XVIII, estas instalaciones participaron en la fabricación de barcos de guerra para la Armada española, una actividad que dejó una huella duradera en la localidad.

Uno de los buques más destacados fue el Real Felipe, botado en 1732 con 114 cañones. El barco llegó a ejercer como insignia en combate. También se construyeron en Guarnizo otros navíos, entre ellos el Príncipe, el Princesa y el Santiago, que forman parte de la trayectoria naval de este enclave cántabro.

La actividad industrial posterior dejó otros elementos reconocibles. El Cargadero de Orconera, conocido como Puente de los Ingleses, y las chimeneas de La Cantábrica recuerdan aquella floreciente etapa económica. La Iglesia de San José y la casa consistorial añaden otros puntos de interés al patrimonio arquitectónico del municipio.

Las marismas de El Astillero albergan más de 160 especies de aves

El paisaje de la localidad cambia al llegar a las Marismas Blancas y Negras, dos humedales con características diferentes. Las primeras abarcan 21,5 hectáreas y presentan aguas dulces poco profundas, acompañadas de carrizos y juncos. Las segundas ocupan 18,9 hectáreas y están sometidas a la influencia de las mareas.

Marisma Blanca de El Astillero, en Cantabria
Las Marismas Blancas y Negras de El Astillero suman más de 40 hectáreas y acogen más de 160 especies de aves, en un entorno próximo a Santander. Imagen: Seo Bird Life.

Ambos espacios suman 40,4 hectáreas y constituyen un lugar de descanso y alimentación para aves residentes y migratorias. En la zona se han detectado más de 160 especies, entre ellas la garza real, el porrón europeo y el pato cuchara. La variedad de ambientes acuáticos favorece la presencia de distintas especies a lo largo del año.

Los visitantes pueden recorrer estos parajes mediante senderos, pasarelas y puntos de observación. También es posible desplazarse en bicicleta por los itinerarios habilitados. Para quienes prefieren los parques urbanos, La Planchada y La Cantábrica ofrecen otras zonas por donde pasear sin alejarse del centro de El Astillero.

Gastronomía cántabra y una ubicación a diez minutos de Santander

La oferta culinaria del municipio reúne platos tradicionales de montaña y elaboraciones vinculadas a la pesca. El cocido montañés, preparado con alubias blancas, berza y compango, figura entre las recetas más representativas de la cocina cántabra. Por su parte, el arroz con potas aporta una alternativa ligada a los productos del mar.

Casa Montañesa en El Astillero, en Cantabria
El Astillero conserva edificios como la iglesia de San José y la casa consistorial, junto a las marismas y los espacios naturales que forman parte de su patrimonio histórico y paisajístico. Imagen: turismoastilleroguarnizo.com

En los restaurantes y establecimientos locales también tienen presencia las rabas, el bacalao, los bocartes y los maganos. El cachón, denominación cántabra de la sepia, forma parte igualmente de las preparaciones marineras. Para terminar la comida, los sobaos pasiegos, la quesada y la tarta de queso son las principales opciones dulces.

La carretera S-10 permite llegar desde Santander en aproximadamente diez minutos en coche. La cercanía con la capital facilita visitar El Astillero en una escapada de medio día o incluirlo en una ruta por el entorno de la bahía. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno también se encuentra en las proximidades, por lo que la visita puede prolongarse con otros lugares de interés de Cantabria.

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