El eterno verano de Mojácar, en Almería

Cuando el invierno recrudece más, y la nieve y el frío hacen su aparición, España nos reserva un buen montón de lugares donde el verano parece haberse instalado durante todo el año. Uno de esos maravillosos enclaves para escapar del gélido invierno es Mojácar, en Almería. Lleno de encanto y tradición, este municipio andaluz ha sabido resistirse a las embestidas de la especulación inmobiliaria.

Situado a casi 90 kilómetros de Almería ciudad, Mojácar se nos presenta como el típico pueblos de casas encaladas de blanco, que descienden o ascienden, según se mire, por una colina de la Sierra de Cabrera. Sus balcones floridos destacan sobre las fachadas, y, de fondo, el cielo azul y el mar Mediterráneo.


La localidad de Mojácar está dividida en dos núcleos de población. Por un lado, el encantador pueblecito original y por otro la zona más turística, denominada Mojácar Playa. En el término municipal se localizan playas tan sugerentes como la Cueva del Lobo, El Descargador, El Sombrerico, El Cantal, el Castillo de Macenas, La Rumina, Las Granatillas o Marina de la Torre.


En los alrededores de Mojácar podremos encontrar otras poblaciones muy atractivas del Levante almeriense, como Garrucha o Vera. Todas ellas gozan de un magnífico clima mediterráneo, que las dota de más de 3.000 horas de sol al año y de unas templadas temperaturas anuales, tanto en el ambiente como en el agua del mar. La media al año ronda los 20 grados centígrados, siendo la media veraniega de 25 grados. Se podría decir que en Mojácar no existe el invierno, ya que de noviembre a marzo la climatología es muy parecida a la de la primavera.

Además de poder disfrutar del sol y del mar, en Mojácar podremos realizar interesantes y atractivas visitas culturales. Ente otros lugares de interés del patrimonio local, mencionar la Torre de Macenas (del siglo XVIII), declarada Bien de Interés Cultural; la Iglesia de Santa María (siglo XVI), junto a la cual encontraremos la estatua de piedra de la Mojaquera; el árbol centenario del ayuntamiento; la puerta de la villa o de Almedina, del año 1574; la Casa del Torreón (siglo XVIII); la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (siglo XVIII) o la Fuente Mora. Merece también una detenida visita el Barrio Arrabal, considerado uno de los más antiguos de la Mojácar más histórica.

A la hora de comer, Mójacar nos sorprende con su original propuesta de gastronomía mediterránea. Siguiendo la línea de la cocina almeriense, sus recetas se elaboran con pescados, mariscos y verduras muy frescas, y el siempre omnipresente aceite de oliva de esta tierra. Entre los platos más típicos tradicionales se pueden degustar el salpicón de marisco, el pollo a la mojaquera, las migas cortijeras o la crema mojaquera, un exquisito dulce preparado con almendras, leche y huevos.

Nuestra visita a Mojácar estará siempre acompaña de un buen clima, y disfrutaremos de una excelente oferta hotelera y de restauración. Además de las playas, que abarcan una extensión total de 16 kilómetros de longitud, descubriremos numerosas calas y maravillosos acantilados. También nos resultará muy gratificante el bello entorno natural de la localidad almeriense, que posee parajes como el del Valle de las Pirámides, la Sierra Cabrera o Bédar.

Al llegar la noche, los más noctámbulos quedarán encantados con la animación nocturna de Mojácar, que cuenta con discotecas al aire libre en la zona de playa o numerosos pubs en el núcleo urbano.

Para los que prefieran salir de compras, Mojácar cuenta con su pintoresca artesanía mojaquera, que incluye objetos tan populares como el típico Indalo o “muñeco mojaquero”, todo un símbolo de esta zona, que se realiza en recuerdo de San Indalecio, precursor de la religión católica en el sudeste peninsular. Todos los domingos por la mañana tiene lugar en la Avenida de Andalucía un rastrillo donde se pueden adquirir los productos realizados por los artesanos de la zona en esparto, las jarapas o las cerámicas típicas del lugar.