Escapada a Coca, patrimonio monumental y aire castellano en Segovia

Maria Reig 17 Febrero, 2026

Coca demuestra que no hace falta ser una gran ciudad para ofrecer una gran experiencia. A veces, los viajes más memorables empiezan en lugares pequeños. ¿Te animas a descubrirlo?

Coca, Segovia.
Coca, Segovia. Fuente: Turismo Castilla y León.

En la provincia de Segovia se encuentra una pequeña villa en tamaño, pero de gran carácter. Se trata de Coca, un destino con historia milenaria, un castillo de postal y un entorno natural que invita a bajar el ritmo. Es perfecta para una escapada de fin de semana ya que combina patrimonio, paseos tranquilos y una gastronomía típica que sabe a tierra de pinares.

Uno de los encantos de Coca es precisamente ese, su ritmo pausado. Hay plazas tranquilas, conversaciones en los bares y esa sensación de estar en un lugar auténtico, donde el turismo convive con la vida cotidiana sin imponerse. Además, para los amantes de la fotografía, trae la cámara con batería extra: el castillo al amanecer o al atardecer, con la luz dorada sobre el ladrillo, es un regalo.

Coca, Segovia.
Coca, Segovia. Fuente: Ayuntamiento de Coca.

El Castillo de Coca, en Segovia

El Castillo de Coca es una de las fortificaciones más emblemáticas de la provincia de Segovia y un magnífico ejemplo del estilo gótico-mudéjar, resultado de la fusión entre la tradición cristiana medieval y la influencia musulmana en la península ibérica. Su construcción se inició en el siglo XV por orden de Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y poderoso señor de la villa de Coca, con la intención de erigir una fortaleza que funcionara también como palacio señorial. Las obras principales se llevaron a cabo entre mediados y finales del siglo XV, aunque algunas partes y decoraciones se completaron a principios del siglo XVI.

Lo que realmente distingue al Castillo de Coca es su arquitectura militar de ladrillo, muy poco habitual en las fortificaciones castellanas, y su decoración exterior e interior cuidadosamente trabajada con motivos geométricos mudéjares. La estructura se organiza en torno a un sistema defensivo de tres partes, que incluye un foso profundo rodeando el conjunto, dos recintos amurallados con torres y la torre del homenaje, de planta cuadrada, que actúa como punto dominante de la fortificación.

Aunque fue concebido con criterios defensivos, el castillo también funcionó como residencia señorial y lugar de lujo, con salones, capillas y patios decorados y espacios destinados tanto a la vida cortesana como a la protección militar. A lo largo de los siglos ha sido propiedad de la familia Fonseca y, posteriormente, de la Casa de Alba, que en 1954 lo cedió al Estado para usos formativos; desde entonces ha albergado la Escuela de Capacitación Forestal. Hoy en día es considerado Monumento Histórico-Artístico y recibe visitantes interesados en la historia, la arquitectura y las vistas que ofrece sobre la campiña segoviana.

Coca, Segovia.
Coca, Segovia. Fuente: Turismo Castilla y León.

Qué ver en Coca

Además de su castillo, Coca guarda rincones en su casco urbano que hablan de un pasado mucho más antiguo, desde la época romana, cuando la ciudad se llamaba Cauca, hasta la Edad Media. Pasear sin prisa llevará al visitante hasta la Iglesia de Santa María la Mayor de Coca, un templo sobrio y elegante que mezcla estilos y que, con su torre, marca el perfil de la panorámica del pueblo. Muy cerca se alza la Torre de San Nicolás de Coca, vestigio de antiguas defensas, y se conservan también tramos de la Muralla de Coca, que recuerdan la importancia estratégica de la villa durante siglos.

El entorno natural es otro de los grandes atractivos. Coca se asienta entre dos cursos de agua, el río Voltoya y el río Eresma, que dibujan vegas verdes y zonas de paseo perfectas para desconectar. Los pinares que rodean el municipio perfuman el aire y ofrecen rutas sencillas para caminar o ir en bici, ideales si viajas en familia o buscas un plan tranquilo al aire libre. En primavera y otoño, los colores del paisaje convierten cualquier excursión en un pequeño espectáculo.

Y como recompensa a este recorrido, qué mejor que degustar su gastronomía típica. La cocina de esta zona es la que uno espera en el interior de España: productos de calidad, recetas de siempre y sabores reconocibles. No faltan los asados, los guisos contundentes en invierno ni los platos de temporada cuando el campo manda. Acompañar la comida con un vino de la región y cerrar con un postre casero es parte del ritual, y una manera perfecta de sentirte, aunque sea por unas horas, como un vecino más.

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