Descubre la isla de Ons: un refugio de naturaleza en las Rías Baixas
Sus acantilados, playas de aguas cristalinas, senderos con vistas al Atlántico y un valioso patrimonio natural y cultural convierten a la isla de Ons en el lugar perfecto para desconectar y descubrir la esencia más auténtica de las Rías Baixas.

La isla de Ons se ubica en la entrada de la ría de Pontevedra. Forma parte de un archipiélago con varias islas más pequeñas como Onza, Centolo o Freitosa. Junto con las islas Cíes, Sálvora y Cortegada, es parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia. Se trata de la única isla habitada dentro del Parque Nacional y es un verdadero paraíso de la naturaleza.
Aunque parece que las Islas Cíes son quizá el plato fuerte, la isla de Ons bien merece una visita de uno, dos o varios días. Las vistas que ofrece sobre el Atlántico, sus playas de color azul turquesa, su historia, leyendas o su gastronomía, hacen enmudecer a cualquier viajero. Además, si se ha leído la novela de Manel Loureiro “Cuando la tormenta pase”, seguro que se siente la imperiosa necesitar de visitar la isla donde se desarrolla esta inquietante historia.

Qué debes saber sobre la Isla de Ons
La isla tiene apenas unos 5,9 kilómetros de largo por 1,3 kilómetros de ancho y una altura máxima de 128 metros. En su vertiente este presenta unas playas hermosas y perfiles suaves. En el lado contrario, hacia el oeste y al estar expuesta totalmente a mar abierto, presenta una costa abrupta, marcada por grandes acantilados. Es por su zona oriental por donde se distribuyen 9 pequeñas aldeas, siendo O Curro la más poblada y la que presenta más servicios, aunque su población es escasa, ya que en 2021 se contabilizaban 62 habitantes.
Como parte fundamental del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, el acceso diario a la isla está limitado a fin de proteger el entorno. Para poder acceder se debe solicitar un permiso de entrada a través de su web. Este permiso será necesario mostrarlo tanto para comprar los billetes de barco como al llegar a la isla. Las salidas hacia Ons se realizan desde los puertos de Portonovo, Vigo, Bueu o Sanxenxo.
Además de su belleza natural, la isla se envuelve en una cierta aurea de misterio que alimentan antiguas leyendas y relatos históricos. Y es que, aunque los primeros escritos en los que se menciona datan del año 899, ya en el siglo I Plinio el Viejo cita la isla en su descripción de la Península Ibérica llamándola insula Aunios. Durante la Edad Media se conoce la existencia de un monasterio a pesar de los ataques vikingos. Más tarde, también la isla sufrió los ataques de corsarios ingleses, como los de Francis Drake y piratas turcos y berberiscos. Todo ello ha inspirado numerosas historias y leyendas que perduran en la actualidad.

Qué ver en la Isla de Ons
Uno de los grandes atractivos de la isla es, sin duda, sus playas. Son prácticamente vírgenes y a ellas se puede acceder caminando o en barco. La playa de Melide es la más extensa y destaca por su entorno virgen. La playa de Area dos Cans, con aguas tranquilas, ideal para realizar actividades acuáticas. La playa de Pereiró ofrece un entorno más natural y salvaje. La playa de Canexol combina historia y belleza natural porque se encuentra cerca de restos arqueológicos de salazones romanas. Otras pequeñas playas se distribuyen a lo largo de su costa, y todas ellas ofrecen la posibilidad de disfrutar de una belleza natural, nadar en aguas cristalinas y descubrir historias.
Otra de las mejores cosas que pueden hacerse en Ons es conocer su naturaleza a través de los distintos senderos habilitados. Existen cuatro opciones con diferentes distancias y dificultad. Todos ellos parten del punto de información ubicado justo al lado del embarcadero y permiten al visitante explorar la gran biodiversidad de la isla. Para disfrutar de vistas impresionantes, la isla dispone de miradores que ofrecen espectaculares panorámicas como el Mirador de Fedorento o el Mirador de Cova da Loba.
Visita obligada y punto de referencia de la isla es el Faro de Ons, construido en el siglo XIX se sitúa en un paisaje escarpado desde donde se ofrecen vistas impresionantes del mar y de los acantilados. También es el lugar ideal para disfrutar de una puesta de sol increíble. Y no se puede abandonar la isla sin visitar el “Buraco do Inferno”, una impresionante formación geológica. Se trata de un espectacular arco natural tallado por la erosión del mar donde la fuerza y el estruendo que producen las olas al chocar lo convierten en un destino muy visitado.