La primera vía ferrata de Madrid abre en San Martín de Valdeiglesias con un puente tibetano de 15 metros
La apertura de la nueva vía ferrata de Madrid en el embalse de San Juan ofrece una ruta deportiva gratuita de 400 metros para los aficionados al montañismo.

El municipio de San Martín de Valdeiglesias cuenta con la primera instalación de vía ferrata en la Comunidad de Madrid. Este itinerario deportivo se ubica en el Cerro Almodón, en la Sierra Oeste. La apertura oficial tuvo lugar el 28 de mayo gracias a la gestión del ayuntamiento al Club Las Cabreras. Se encuentra a 40 minutos de la localidad de Brunete y a una hora de la ciudad de Madrid.
Esta infraestructura permite recorrer paredes de roca con escalones metálicos. El trayecto cuenta con un desnivel de 250 metros que exige una preparación técnica intermedia. La denominación elegida rinde homenaje a un fallecido agente policial que fue el responsable de promover esta vía ferrata. El entorno del embalse de San Juan aporta valor paisajístico a este circuito, siendo el acceso libre para deportistas que acudan con material de seguridad.
Características técnicas de la nueva vía ferrata de Madrid
La ruta consta de un tendido de 400 metros de longitud sobre roca granítica. El inicio se realiza en dos secciones tumbadas donde se alternan los peldaños de hierro con agarres naturales. La progresión se vuelve más vertical conforme se gana altura hacia la cumbre. Las autoridades desaconsejan realizar el ascenso en jornadas de lluvia para evitar los resbalones.

Para completar la actividad es obligatorio disponer de casco, arnés y un sistema disipador. Las empresas del sector aconsejan sumar un seguro de accidentes en vigor. El paso central de la instalación dispone de una pasarela suspendida a 20 metros sobre el suelo. Esta estructura mide 15 metros de largo hacia el sector intermedio.
El itinerario se divide en dos opciones con niveles de exigencia variables según la experiencia. Los usuarios pueden optar por una variante catalogada como K3, que reduce la dificultad física. La otra alternativa se cataloga como K4+, demandando un esfuerzo notable en tramos verticales. Ambas opciones finalizan en la cumbre del cerro.
Acceso y seguridad en la vía ferrata de Madrid
El punto de partida se sitúa cerca del estacionamiento de la Ermita Virgen de la Nueva. Este aparcamiento se encuentra junto al embarcadero local y dispone de carteles informativos sobre las normas de seguridad. Desde este espacio los deportistas caminan 20 minutos por un sendero señalizado. Los paneles detallan el croquis técnico de la pared.

Al tratarse de la única instalación de estas características en la Comunidad de Madrid, la afluencia es elevada. Los técnicos aconsejan iniciar la actividad a primeras horas de la mañana o a última hora de la tarde, siendo indispensable calcular el tiempo total de luz. Con esta medida se evitan tapones en los tramos verticales.
La gratuidad del servicio no exime de la responsabilidad individual en el uso de los anclajes fijos. La orografía del Cerro Almodón exige vigilar la presencia de vegetación húmeda o musgo en los apoyos. Las dos variantes de la vía ferrata permiten gestionar el flujo de usuarios en momentos de alta ocupación, y los clubes recuerdan mantener la distancia de seguridad.
Impacto deportivo de la "Vía Ferrata Carlos Molano"
La instalación deportiva ha recibido el nombre oficial de "Vía Ferrata Carlos Molano" como reconocimiento póstumo. El proyecto original dinamiza el uso recreativo del embalse de San Juan de forma regulada y sostenible. De este modo, los aficionados de la zona centro de de España disponen de una alternativa cercana sin tener que desplazarse a otras cordilleras lejanas.

La combinación de turismo activo y deporte abre nuevas opciones de ocio estival en San Martín de Valdeiglesias. La infraestructura aprovecha las líneas de la roca para crear pasos estables y seguros, siendo el puente de estilo tibetano el que constituye el elemento más llamativo del recorrido. La instalación complementa la oferta náutica tradicional de la zona.
Las guías de montaña destacan la idoneidad de este trazado para el aprendizaje técnico vertical. La correcta señalización desde la Ermita Virgen de la Nueva facilita la llegada de visitantes, y la supervisión periódica de los anclajes garantizará la durabilidad de las líneas de vida