Imprescindible en Jaén: la visita al Castillo de Santa Catalina

Maria Reig 04 Febrero, 2026

El Castillo de Santa Catalina es mucho más que una fortaleza medieval: es un símbolo del pasado y presente de una ciudad milenaria que late entre culturas, batallas y tradiciones.

Castillo de Santa Catalina, Jaén.
Castillo de Santa Catalina, Jaén. Fuente: Paradores.

Dominando la ciudad de Jaén, elevado sobre el Cerro de Santa Catalina, se encuentra el castillo que lleva su mismo nombre. Visitar el Castillo de Santa Catalina es más que ver una fortaleza antigua: es sumergirse en la historia de Andalucía, disfrutar de algunas vistas que quitan el aliento y conectar con un legado cultural que ha marcado la identidad de una ciudad orgullosa de su pasado.

El castillo se encuentra, además, en el Parque periurbano de Santa Catalina, un espacio natural de más de 196 hectáreas donde el patrimonio histórico convive con la flora y fauna mediterránea. Este entorno no solo embellece la visita, sino que amplía las posibilidades para quienes disfrutan del senderismo, la fotografía o simplemente un paseo tranquilo con vistas panorámicas.

Castillo de Santa Catalina, Jaén.
Castillo de Santa Catalina, Jaén. Fuente: Paradores.

Historia del Castillo de Santa Catalina

La historia de Santa Catalina comienza mucho antes de que la actual fortaleza cristiana se elevara sobre la colina. En el siglo IV a.C., los primeros pobladores del cerro, los íberos, construyeron allí un oppidum, un poblado fortificado del que aún se conservan restos arqueológicos. Durante la Alta Edad Media, ya existía una alcazaba califal musulmana sobre la cumbre, que actuaba como punto clave de vigilancia y defensa en el estratégico entorno fronterizo del Reino de Granada.

El origen del castillo tal como lo conocemos hoy se sitúa en 1246, cuando el rey Fernando III “el Santo” conquistó la ciudad tras un prolongado asedio. La leyenda local cuenta que, en la noche previa a la victoria, Santa Catalina de Alejandría se le apareció al monarca en sueños entregándole las llaves de Jaén, inspirándole la determinación final para continuar la campaña. Por este motivo, se erigió una capilla en honor a la santa y se bautizó al lugar con su nombre.

A lo largo de los siglos, la fortaleza fue transformándose. En el periodo de la Guerra de la Independencia (1808-1812), las tropas napoleónicas la reforzaron para sus propias necesidades militares, ocasionando también daños significativos cuando se retiraron. En el siglo XX, se llevaron a cabo trabajos de restauración y excavación arqueológica para recuperar su esencia histórica.

Castillo de Santa Catalina, Jaén.
Castillo de Santa Catalina, Jaén. Fuente: Paradores.

Visita al Castillo de Santa Catalina

Actualmente, el Castillo de Santa Catalina es uno de los mayores atractivos culturales y turísticos de Jaén. El recorrido por el castillo incluye un Centro de Interpretación donde se narra la historia de Jaén y su territorio a través de los tiempos, desde la antigüedad hasta la actualidad. Estos espacios didácticos, con paneles en varios idiomas, ayudan a comprender la evolución de la fortaleza y su importancia estratégica durante la Reconquista y épocas posteriores.

La grandiosa fortaleza, con sus seis torres y estructuras defensivas, invita a imaginar la vida en tiempos de batallas y alianzas. Para muchos viajeros, subir hasta la cruz del castillo al atardecer se ha convertido en una experiencia inolvidable, donde el cielo andaluz se tiñe de tonos dorados y naranjas que abrazan toda la ciudad. Además, las vistas desde las murallas son, sin duda, uno de los grandes tesoros del lugar. Desde lo alto del cerro, los visitantes pueden contemplar un mar de olivares, la silueta urbana de Jaén y un horizonte que abarca desde la Sierra Morena hasta Sierra Mágina.

El castillo está abierto al público con horarios que varían según la temporada (verano/invierno) y ofrece tarifas accesibles, con descuentos para colectivos específicos y entradas gratuitas los miércoles por la tarde. La visita completa suele durar en torno a una hora, y es recomendable llegar con tiempo para explorar tanto el castillo como sus alrededores naturales. Como complemento, es habitual encontrar actividades culturales, como visitas guiadas, exposiciones temporales y eventos que dinamizan la experiencia turística a lo largo del año.

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