Almuñécar: un viaje por la ciudad de los tres milenios
Descubre la joya de la Costa Tropical granadina, donde tres mil años de historia se funden con playas de ensueño y un microclima privilegiado. Un viaje en el tiempo entre fenicios, romanos y árabes, con el mar Mediterráneo como telón de fondo.

Almuñécar, en la costa sur de la provincia de Granada, es uno de esos destinos donde el mar se abraza a la montaña y la historia se lee en cada calle. Conocida como la “capital turística de la Costa Tropical”, esta localidad andaluza combina playas de aguas cálidas, un microclima privilegiado y un patrimonio que abarca más de tres milenios.
Su nombre actual proviene del árabe hisn al-Munakkar, que significa “fortaleza rodeada de montañas”, pero antes fue la fenicia Sexi y la romana Firmum Iulium Sexi. A lo largo de los siglos, fenicios, romanos, musulmanes y cristianos han dejado huella en su trazado urbano, su gastronomía y sus monumentos, convirtiendo a Almuñécar en un museo vivo al aire libre.

Historia de Almuñécar
Los orígenes de Almuñécar se remontan hacia el 1500 a.C., con asentamientos de la cultura argárica de la Edad de Bronce en colinas cercanas a la ciudad actual. Sin embargo, fueron los fenicios, en torno al siglo X a. C., quienes estructuraron el núcleo urbano y le dieron su primer nombre: Sexi. De esta época destacan necrópolis como la de Puente de Noy, donde se han hallado cientos de tumbas que atestiguan la importancia del enclave.
Con la llegada de los romanos, la ciudad floreció como Firmum Iulium Sexi, convirtiéndose en un centro productor y exportador de salazones y del famoso garum, una salsa de pescado fermentado muy apreciada en todo el Imperio. De este periodo se conservan joyas arqueológicas como el Acueducto romano (de unos 7 km de longitud), los Columbarios de La Torre del Monje y La Albina, la Factoría de Salazones del Majuelo y la Cueva de Siete Palacios, hoy sede del Museo Arqueológico.
La presencia musulmana, que se prolongó durante casi ocho siglos, dejó una impronta decisiva en la fisonomía de Almuñécar. Fue residencia de la dinastía nazarí y plaza estratégica del Reino de Granada. El Castillo de San Miguel, que corona la población, sintetiza esta herencia: de origen fenicio, fue reforzado por romanos y árabes antes de ser entregado a los Reyes Católicos en 1489, tres años antes de la caída definitiva del reino nazarí.

Qué ver en Almuñécar
La visita por Almuñécar puede comenzar en el Paseo Marítimo, que conduce hasta el corazón del casco antiguo: la plaza de la Constitución, el Ayuntamiento y la Iglesia de la Encarnación, templo cristiano edificado tras la conquista. Muy cerca se encuentra el Palacete de la Najarra, un edificio neo-islámico del siglo XIX inspirado en la tradición de casa-jardín árabe, que hoy alberga la Oficina Municipal de Turismo.
El Castillo de San Miguel es una visita obligada. Desde sus murallas se contemplan vistas panorámicas del mar y la ciudad, y en su interior se intuyen las sucesivas capas históricas que lo conforman. Otro imprescindible es la Cueva de Siete Palacios, un conjunto de bóvedas romanas bajo las que se construyó un templo dedicado a Minerva; hoy acoge el Museo Arqueológico, donde se guarda buena parte de la historia local desde la Edad de Bronce hasta la actualidad.
Para quienes buscan naturaleza y arqueología en un mismo lugar, el Parque Botánico y Arqueológico El Majuelo ofrece un paseo entre especies tropicales y restos de una antigua factoría de salazones romana. Completan la oferta el Peñón y la playa de San Cristóbal, el Parque Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo y el Parque Ornitológico Botánico Loro Sexi, ideales para disfrutar del microclima único de la Costa Tropical y de la rica biodiversidad de la zona.