Las Hurdes, la comarca de Cáceres conocida como “la Selva Negra de España” que reúne 43 pueblos entre cascadas y bosques
En el norte de Cáceres, Las Hurdes rompe la imagen habitual de Extremadura con montañas, gargantas, piscinas naturales y decenas de pequeños núcleos de población rodeados de un paisaje sorprendentemente verde.

Quien asocia Extremadura únicamente con dehesas y grandes llanuras encuentra en Las Hurdes una realidad muy distinta. Esta comarca del norte de la provincia de Cáceres ofrece un territorio dominado por montañas, valles profundos, cursos de agua y una vegetación abundante que le ha valido el sobrenombre de “la Selva Negra de España”.
Su territorio enlaza seis municipios y alrededor de 43 alquerías o pequeños asentamientos tradicionales. El viaje discurre por carreteras de lo más sinuosas que atraviesan robledales, castañares y pinares. Además, numerosas gargantas, cascadas y pozas naturales aparecen repartidas por todo el recorrido, configurando uno de los paisajes más singulares de Extremadura.
Las Hurdes, “la Selva Negra de España” en el norte de Cáceres
Las Hurdes ocupa el extremo septentrional cacereño y limita con la Sierra de Francia, al sur de Salamanca. La abundancia de agua y la presencia continua de masas forestales generan un paisaje poco habitual dentro de la imagen más extendida de Extremadura.

El relieve montañoso marca buena parte del territorio. Entre sus principales atractivos destacan gargantas excavadas por el agua, pequeños valles y una sucesión de bosques que mantienen un aspecto especialmente verde durante una buena parte del año.
Esa combinación de vegetación, cursos fluviales y pueblos dispersos explica que muchos viajeros identifiquen la comarca como “la Selva Negra de España”, una comparación con la zona alemana basada en la apariencia de sus montañas y en la densidad de sus bosques.
Cascadas, gargantas y miradores imprescindibles de Las Hurdes
Uno de los lugares más conocidos es el meandro del Melero, convertido en la imagen más reconocible de la comarca gracias a la curva que describe el río entre las montañas y que puede contemplarse desde su impresionante mirador.

Otro punto destacado es el chorro de la Meancera. Esta cascada alcanza su mejor momento durante la primavera, cuando el aumento del caudal permite contemplar toda la fuerza de la caída de agua.
La lista continúa con el Chorrituero de Ovejuela. El acceso se realiza mediante una ruta de senderismo de dificultad baja que termina junto a otra cascada rodeada de vegetación, una de las visitas más habituales para quienes recorren la zona.
Los pueblos de pizarra que mantienen la esencia de la comarca
Aunque administrativamente Las Hurdes se divide en sólo seis municipios, Caminomorisco, Casar de Palomero, Ladrillar, Nuñomoral, Pinofranqueado y Casares de las Hurdes, el conjunto suma unas 43 alquerías donde todavía se conserva la arquitectura tradicional.

Entre los núcleos más representativos figuran El Gasco, Las Mestas, Riomalo de Arriba y Casares de Las Hurdes. Sus viviendas de pizarra, el entorno montañoso y el reducido tamaño de estas poblaciones forman una de las imágenes más características de la comarca.
El principal atractivo del destino no se concentra en los monumentos ni en grandes ciudades. Su valor reside en poder recorrer carreteras de montaña, descubrir pequeñas aldeas, caminar entre bosques y terminar la jornada junto a una garganta o una piscina natural en un territorio que ha permanecido durante años al margen de los recorridos turísticos más habituales.