Descubriendo Gumiel de Izán: historia, murallas y vino en el corazón burgalés
Gumiel de Izán es mucho más que una parada en una ruta; es una experiencia que une historia, vino, gastronomía y naturaleza.

Si estás planificando una ruta por Castilla y León, Gumiel de Izán bien merece, sin duda, una parada. Esta villa perteneciente a la provincia de Burgos, situada en la famosa Ribera del Duero, combina el legado de civilizaciones antiguas con la tradición vinícola más arraigada de España, invitando al viajero a sumergirse en siglos de cultura y sabores.
Gumiel de Izán está declarado Conjunto Histórico-Artístico y se asienta en una zona de fértiles campos de viñedos y bodegas. Desde la espectacular fachada barroca de su iglesia hasta los senderos rurales y la calidez de su gente, este encantador pueblo burgalés es un destino perfecto en cualquier momento del año, aunque especialmente en primavera y otoño.

Qué ver en Gumiel de Izán
La historia de Gumiel de Izán se remonta a la época romana, cuando la vía que conectaba Clunia con Astúrica pasaba por aquí, y han quedado vestigios como los puentes romanos de San Pedro y San Antonio sobre el río Gromejón. Al acercarse al casco urbano, lama la atención el trazado tradicional de las calles empedradas y la Plaza Mayor, corazón social de la villa. Esta plaza, con soportales y casas antiguas de piedra y ladrillo, es un lugar ideal para comenzar a descubrir el alma de este pueblo burgalés.
Sin duda, la gran protagonista de Gumiel de Izán es la Iglesia Parroquial de Santa María, que fue edificada entre los siglos XV y XVI y ampliada en el XVII. Destaca especialmente por su impresionante fachada barroca, tan singular que muchos viajeros la comparan con el Tesoro de Petra en Jordania. Esta portada barroca, rica en detalles escultóricos, es un símbolo de la fusión entre estilos gótico tardío y barroco que caracteriza a muchas iglesias de la Ribera del Duero. En su interior alberga un retablo mayor policromado y otros elementos artísticos que reflejan siglos de devoción y arte sacro.
Al recorrer las calles de Gumiel de Izán también se pueden contemplar fragmentos de sus antiguas murallas medievales y puertas de acceso que datan de siglos pasados. Entre ellas, el Arco de los Mesones, por donde antiguamente pasaba el Camino Real de Madrid, sigue siendo un testigo silencioso de la historia local. Otro vestigio es el castillo y las galerías subterráneas que quedan en el interior de algunas construcciones antiguas. Por último, y como curiosidad, la Plaza Mayor está salpicada de casas con escudos heráldicos que relatan, a través de la piedra, la importancia de familias y linajes que marcaron el rumbo de la villa en épocas pasadas.

Enoturismo y gastronomía local
Gumiel de Izán forma parte de la Ruta del Vino de la Ribera del Duero, una de las más prestigiosas de España. En esta zona el vino no es solo una bebida: es una forma de vida y una expresión cultural. Los viñedos que rodean la localidad producen uvas que son el fruto de algunos de los mejores vinos tintos del país, y visitar bodegas locales es una experiencia imprescindible. Muchas ofrecen catas guiadas y recorridos por sus instalaciones, donde aprender cómo se elaboran desde la uva hasta la botella.
Además, la tradición vinícola se vive también bajo tierra: las bodegas subterráneas y cuevas excavadas a mano conservan vinos en condiciones óptimas y ofrecen una visión única de cómo antaño se almacenaba el vino en estos territorios.
Y para completar la experiencia, hay que probar la gastronomía burgalesa de Gumiel de Izán. Entre los platos típicos destacan, como no podía ser de otra forma, la morcilla de Burgos, los pimientos asados y los quesos locales. Estos sabores, maridados con un buen vino ribereño, conforman una experiencia culinaria que despierta los sentidos.