Pliego, el pueblo de Murcia con dos castillos y una sima única en el mundo
Pliego concentra en pocos kilómetros dos castillos medievales, un asentamiento argárico de más de 600 años y una cueva de 5.500 metros.

El pueblo de Pliego, situado a 41 kilómetros de la ciudad de Murcia, presenta una particularidad administrativa poco habitual: su término está completamente rodeado por otro municipio murciano. Esa condición acompaña a un conjunto histórico donde el agua, las huertas y las construcciones levantadas en la ladera explican buena parte de su fisonomía. La antigua Calle del Agua recuerda el sistema hidráulico que suministraba a los vecinos y movía molinos harineros y almazaras. El trazado urbano conserva además la huella de las antiguas alquerías rurales islámicas.
El pasado de Pliego comienza mucho antes de la época medieval. La presencia argárica tiene su principal referencia en La Almoloya, mientras que el periodo islámico dejó el poblado de La Mota y el Castillo de las Paleras. Tras la llegada castellana en el siglo XIII, el caserío pasó a ocupar la ladera actual bajo la Orden de Santiago. Más tarde, las fortificaciones quedaron integradas en la defensa frente al territorio del reino de Granada.
Pliego y sus dos castillos medievales
El Castillo de Pliego ocupa la parte superior del cerro del Castillo, rodeado de pendientes y cortados que contribuían a proteger el recinto. La fortificación cuenta con siete torres y un torreón, además de un espacio amurallado que servía de refugio para los habitantes. En su interior permanecen la torre principal y un aljibe cubierto, junto a las dependencias vinculadas a la Orden de Santiago, entre ellas una mazmorra y la vivienda del alcaide.

A unos 500 metros se encuentran los restos del Castillo de las Paleras, asociado al antiguo poblado de La Mota. Su construcción utilizó tapial encofrado y todavía pueden reconocerse algunos tramos de muralla y paredes. Las chumberas que ocupan actualmente sus alrededores dieron nombre a la fortificación. La cercanía entre ambos recintos explica una de las particularidades patrimoniales de Pliego: dos fortalezas medievales prácticamente juntas.
El casco antiguo conserva también la estructura del antiguo asentamiento mudéjar. Las viviendas se agrupan en un espacio compacto situado junto al barranco y sobre una superficie inclinada. Como no existía una muralla convencional, el núcleo recurrió al llamado casamuro para cerrar su perímetro. Ocho siglos después, esa disposición continúa siendo visible en las calles y permite reconocer la organización propia de una alquería rural islámica.
Pliego, La Almoloya y el gran hallazgo argárico
La Almoloya es uno de los principales elementos arqueológicos de Pliego. El yacimiento fue descubierto en 1944 y permitió identificar una organización urbana poco habitual en la Península para su época. El asentamiento contaba con edificios residenciales de unos 300 metros cuadrados, algunos formados por entre ocho y doce estancias, además de calles estrechas, sistemas de drenaje y enterramientos.

Uno de ellos fue localizado dentro de una sala interpretada como espacio de reuniones o audiencias. Allí aparecieron los restos de una mujer y un hombre, aunque la mayor parte del ajuar funerario estaba asociado a ella. Entre las piezas recuperadas había numerosos objetos de plata, incluida una diadema. La datación mediante carbono sitúa la sepultura aproximadamente en el año 1700 a.C.
El conjunto funerario incluía elementos de plata, oro, cobre y ámbar y está considerado el ajuar argárico más rico conocido hasta la fecha. La interpretación de la sala ha alimentado una discusión sobre la organización política de aquella sociedad. Las investigaciones citadas en el texto plantean que no se trataba de un espacio religioso, sino de un lugar relacionado con el gobierno, y sitúan a la mujer enterrada dentro de la élite dirigente.
La Sima de la Higuera y el patrimonio de Pliego
El patrimonio de Pliego no termina en sus restos arqueológicos. La Iglesia de Santiago Apóstol, vinculada a la Orden de Santiago, fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural. En su interior conserva piezas del siglo XVI y un retablo del XVIII dedicado a Nuestra Señora de los Dolores. Cerca se encuentran la Torre del Reloj, del siglo XIX, y un reloj solar del XVIII.

La Casa de la Tercia fue utilizada para almacenar cereal y gestionar el cobro de impuestos. También forman parte del patrimonio local la Casa Grande, la Casa del Poeta Federico Balart y la Ermita de la Virgen de los Remedios. El antiguo molino de aceite conserva su maquinaria y estructura originales en el Museo de la Almazara Santiaguista, mientras la Calle del Agua mantiene la referencia al antiguo sistema hidráulico.
En el entorno natural destaca la Sima de la Higuera, una cavidad de 5.500 metros de longitud y 156 metros de profundidad. Sus formaciones presentan características poco habituales y, a 98 metros bajo tierra, los dobles conos de la Sala del Paraíso no tienen equivalente conocido en otra cavidad. En la superficie, cuatro senderos homologados permiten recorrer el entorno, con rutas hacia el Cairel, el Castillo, el Mirador de la Cruz y La Almoloya.