Estos dos pueblos de España entran en la élite mundial de los viajes en 2026, y no es por casualidad
La Organización Mundial del Turismo señala dos destinos españoles entre los mejores pueblos del planeta para 2026, reforzando el tirón del turismo rural, la identidad local y los paisajes auténticos.

España vuelve a colarse en el mapa internacional del turismo rural con dos nombres propios. La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) ha publicado su lista anual de los destinos rurales más destacados del mundo para 2026, una selección muy observada por viajeros y profesionales del sector.
El reconocimiento llega tras un proceso muy exigente, con cientos de candidaturas procedentes de decenas de países. En esta edición, sólo 52 pueblos han logrado entrar en los Best Tourism Villages, un sello que valora la conservación del patrimonio, el equilibrio con el entorno y la vida local como parte esencial de la experiencia viajera. Y dos de ellos son españoles.
España en los Best Tourism Villages 2026
La presencia española se mantiene, aunque con menos representantes que en otras ediciones. Aún así, los dos municipios elegidos reflejan bien la diversidad del país y su capacidad para ofrecer experiencias muy distintas bajo un mismo paraguas: el turismo rural con identidad propia.
Ambos pueblos han sido valorados por su cuidado del entorno, la coherencia de su desarrollo turístico y la manera en la que integran tradiciones, paisaje y vida cotidiana. Sin duda se trata de lugares bonitos, pero también son destinos vivos, donde el visitante entra en contacto directo con la realidad local.
Este tipo de reconocimientos refuerza el interés por viajar despacio, explorar zonas menos masificadas y descubrir rincones que conservan su carácter. En ese contexto, Agaete y Ezcaray representan dos formas muy distintas, pero igualmente atractivas, de entender el viaje.
Agaete, Gran Canaria: naturaleza volcánica y sabor atlántico
En el noroeste de la isla de Gran Canaria, Agaete se abre paso entre montañas abruptas y el Océano Atlántico. Su valle, rodeado de paredes volcánicas, crea un paisaje poco habitual incluso dentro de Canarias, donde el verde se mezcla con la roca y el azul del mar marca el ritmo diario.

La costa es uno de sus grandes reclamos. Las piscinas naturales de Las Salinas permiten bañarse junto al mar abierto, mientras que los acantilados protegen este rincón del oleaje. A pocos minutos, el Puerto de las Nieves conserva su aire marinero, con terrazas frente al agua y una cocina centrada en el producto local, donde no falta la popular “ropa vieja de pulpo”.
Más allá del mar, Agaete invita a caminar. Los senderos que atraviesan palmerales, fincas de café (una rareza en Europa) y pinares conducen hasta espacios como el Parque Natural de Tamadaba. Fiestas tradicionales, casas blancas y una hospitalidad muy ligada a la vida isleña completan un destino que combina paisaje y autenticidad sin artificios.
Ezcaray, La Rioja: tradición, montaña y vida cultural
En el norte de La Rioja, Ezcaray se asienta junto al río Oja, rodeado de montañas que le imprimen carácter. El casco histórico conserva soportales, palacios de piedra y una trama urbana pensada para pasear sin prisas, con la Iglesia de Santa María la Mayor como uno de sus grandes referentes patrimoniales.

La gastronomía es parte central de la experiencia. Bares y restaurantes llenan las calles con propuestas que combinan recetas de la sierra y productos locales. El ambiente es muy animado, pero sin perder ese tono cercano que define a los pueblos de montaña.
El entorno natural amplía las opciones durante todo el año. La sierra de la Demanda ofrece rutas entre hayedos y robledales, saltos de agua y amplias panorámicas. En invierno, la estación de esquí de Valdezcaray añade un atractivo más. A ello se suman alojamientos con encanto, una tradición textil aún visible y una agenda cultural donde el jazz tiene un lugar destacado.
Un reconocimiento que mira al futuro del turismo rural
La elección de Agaete y Ezcaray confirma que el turismo rural español sigue despertando interés fuera de nuestras fronteras. Y no sólo por sus paisajes, también por su capacidad para mantener vivas las tradiciones y ofrecer experiencias coherentes con el entorno.
Los Best Tourism Villages funcionan también como una referencia para viajeros que buscan destinos con alma, alejados de los circuitos saturados. Para muchos, estas listas son una guía fiable a la hora de planificar viajes con un mayor contenido cultural y natural.
De cara a 2026, ambos pueblos se consolidan como ejemplos de cómo un municipio pequeño puede atraer la atención internacional sin perder su esencia. Una invitación clara a mirar hacia lo rural y descubrir que, en muchos casos, lo mejor está lejos de las grandes ciudades.