El Parador de Jarandilla de la Vera, en Cáceres

Belén Valdehita
Belén Valdehita 07 Diciembre, 2021

Situado en la preciosa comarca de la Vera, en Cáceres, el actual Parador de Jarandilla de la Vera fue en el siglo XVI refugio del emperador Carlos I durante un tiempo.

Parador de Jarandilla de la Vera, en Cáceres
parador.es

Carlos I de España y V de Alemania, el rey del que se decía que “en su imperio nunca se ponía el sol”, terminó sus días en la provincia de Cáceres, y más exactamente en el Monasterio de Yuste, en Cuacos de Yuste. Y es que, tras abdicar en beneficio de su hijo Felipe II, el emperador decidió retirarse de la Corte. Sus más estrechos colaboradores le recomendaron como destino la comarca de la Vera, de la que dijeron que era “el mejor lugar para el reposo y el placer de su alma y de su cuerpo”.

Y es que se trata de una preciosa zona repleta de bosques de castaños y de robledales, donde abundan la jara, los enebros y la retama, y donde el agua es una clara protagonista, fluyendo por gargantas y originando bonitas piscinas naturales. Si a ello añadimos un suave clima, no es de extrañar que el emperador fijase aquí su destino final. Pero antes de llegar al Monasterio de Yuste hizo parada en el año 1556, durante unos meses, en el que fuera Castillo de los Condes de Oropesa, y que hoy en día es uno de los paradores nacionales con más historia.

Parador de Jarandilla de la Vera, en Cáceres
parador.es

El emperador y la Vera

Tras tomar la decisión de retirarse al Monasterio de Yuste, Carlos I decidió realizar previamente algunas reformas en él para adecuarlo a sus necesidades. Por este motivo, y mientras terminaban las obras, el emperador fue huésped de lujo en el Castillo de los Condes de Oropesa, en Jarandilla de la Vera, siendo su anfitrión Fernando Álvarez de Toledo, el cuarto Conde Oropesa y séptimo de Jarandilla.

Conocido con el sobrenombre del “Emperador de Gula”, por su buen comer y beber, el monarca fue realmente feliz en su emplazamiento provisional. De hecho realizó unas declaraciones al respecto: "lo mejor de España es la Vera; lo mejor de la Vera es Jarandilla; lo mejor de Jarandilla es la bodega de Pedro Acedo. Allí está lo mejor del mundo. Y allí quisiera que me enterrasen para irme al cielo".

Y, aunque no fue enterrado en el mismo Jarandilla, sí que lo fue en la Comarca de la Vera. El 21 de septiembre de 1558 se cumplieron sus deseos, y Carlos I de España y V de Alemania fue enterrado en la Iglesia del Monasterio de Yuste.

Parador de Jarandilla de la Vera, en Cáceres
parador.es

El Parador de Jarandilla de la Vera

Con el paso de los siglos, el Castillo de los Condes de Oropesa de Jarandilla de la Vera experimentó diversas reformas, sobre todo tras los saqueos que sufrió por parte de las tropas francesas en 1808. Finalmente, en 1966, el castillo pasó a convertirse en el Parador Nacional Carlos V. Considerado Patrimonio Histórico Español, su última reforma tuvo lugar en el año 2008.

Posee una categoría de cuatro estrellas y, aunque cuenta con siglos de antigüedad, dispone de todo lo necesario para disfrutar de una cómoda y agradable estancia. Hoy en día, los blasones de los Condes de Oropesa y el escudo del Emperador conviven con una buena conexión Wi-Fi o con el aire acondicionado. Las habitaciones, en las que podremos dormir en camas con dosel, han sido equipadas con todos los avances del siglo XXI.

En torno al parador, en los terrenos por los que hace siglos paseaba emperador, actualmente hay un bonito jardín con naranjos, olivos y palmeras, y desde el que se pueden contemplar los torreones y el patio de armas. Y no falta una estupenda piscina con vistas a la Sierra de Gredos. La oferta la completa un magnífico restaurante donde ofrecen, sobre todo, una cocina muy extremeña, y en la que no faltan recetas como las patatas revolconas, la sopa de tomate, el cuchifrito de cochinillo o las migas extremeñas.

REPORTAJES RELACIONADOS