Parada en Albacete camino del mar

A medio camino entre Madrid y las playas de Levante, Albacete es parada obligada.

La ciudad de Albacete, en Castilla-La Mancha
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La ciudad castellano manchega de Albacete es lugar de paso si viajamos este verano a Valencia, a Alicante o a la Región de Murcia. Te invitamos a que dediques al menos un día a conocer esta pequeña localidad. ¿Por qué? Porque comerás estupendamente, porque te relajarás con sus muchos atractivos durante el día y lo pasarás estupendamente por la noche.

Si no te gusta pasar calor, deja tu visita para otra época del año, como el otoño o la primavera, cuando los jardines albaceteños alcanzan todo su esplendor. 

Pasaje Lodares, en Albacete
Fuente de la imagen: deFinanzas.com

Ojo con el sol

El clima de Albacete es un tanto extremo. Por su situación geográfica, no llega a ser del todo mediterráneo, contando con marcados rasgos continentales. ¿Qué significa esto? Que en verano puedes llegar a pasar mucho calor, con temperaturas máximas históricas superiores a los 40 grados, mientras que invierno el termómetro suele andar por debajo de los cinco grados. 

Pero lo que no se le puede negar a esta ciudad manchega es que muy luminosa. Con precipitaciones de lluvia que no llegan a superar los 350 mm al año, la villa disfruta de más de 300 días de sol al año.  

Parque de los Jardinillos, en Albacete
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Monumentos, pero no muchos

Comprobaremos que es ésta una población realmente cómoda. Por su tamaño podremos recorrerla en poco tiempo, lo que nos llevará a descubrir que su patrimonio monumental no es muy abundante, y tampoco demasiado antiguo. Aún así, merece la pena conocer los lugares más interesantes de la villa.

Lo mejor es el conjunto arquitectónico de la Plaza de Gabriel Lodares y el popular Pasaje de Lodares, una preciosa galería comercial de arquitectura modernista de principios del siglo XX. Nos llamarán la atención edificios como la Catedral de San Juan Bautista o el de la Biblioteca Municipal, y descubriremos los cuidados y alegres parques de la localidad, como el Parque de Abelardo Sánchez, donde se halla el Museo Provincial de Albacete.

Nuestra visita debe incluir también la Fábrica de Harinas, que fue inaugurada en el año 1916; la Casa del Hortelano, un palacete modernista; el edificio del Ayuntamiento o el Recinto Ferial.

Catedral de San Juan Bautista, en Albacete
Fuente de la imagen: sobreespana.com

Hora de comer en Albacete

La cocina manchega es uno de los motivos para hacer parada y fonda en esta población. La lista de platos tradicionales que debes probar incluye el típico gazpacho manchego, el contundente atascaburras, la ensalada moje, las gachas, el ajo de Mataero, el pisto manchego, las migas manchegas, la perdiz escabechada o el queso frito. Y si lo prefieres, puedes comer de tapas, porque las hay para dar y tomar.

Prueba también la refrescante cuerva, una bebida típica de aquí que se sirve en un recipiente especial de barro llamado cuervera. Como no podía ser de otra forma, lleva vino de Albacete, pero también azúcar y frutas del tiempo. Es una especie de sangría ideal para las calurosas tardes de verano.

Cuerva, bebida típica de Albacete
Fuente de la imagen: fartucate.net

Un paseo por Albacete

Aún te queda mucho por ver y hacer en Albacete. Ya te hemos hablado del Parque de de Abelardo Sánchez, pero hay más espacios verdes por donde pasear, como el Parque de los Jardinillos, el de la Fiesta del Árbol o el Jardín Botánico.

Y seguro que has oído hablar de las navajas albaceteñas, por lo que te recomendamos realizar la Ruta de la Cuchillería y, por supuesto, entrar en el Mueso de la Cuchillería. Si estás un martes en la ciudad, pásate por la mañana por el mercadillo de Los Invasores, instalado en los alrededores del Recinto Ferial. Ya por la noche, déjate envolver por el ambiente nocturno local, concentrado en lugares como la Zona del Campus; en Los Titis, junto a la Plaza de Isabel II, o en La Zona, que abarca las calles Tejares y Concepción, y desde la calle Nueva hasta la Plaza de Mateo Villora.