Castrojeriz: qué hacer y qué visitar en una histórica villa
Pasear por sus calles es descubrir iglesias, conventos y rincones que narran el pasado de uno de los enclaves más emblemáticos del Camino Francés.

A los pies de un cerro dominado por un formidable castillo y junto al río Odra, se encuentra la preciosa villa burgalesa de Castrojeriz. Sin duda es uno de los puntos más icónicos de la Ruta Jacobea en la provincia de Burgos. Sin llegar a los mil habitantes en la actualidad, este lugar tuvo una gran importancia en determinados momentos de la historia. Prueba de ello son sus monumentos como el convento de San Antón, la iglesia de San Juan o la colegiata de la Virgen del Manzano.
Castrojeriz es conocida también como la “ciudad larga”. Y es que, histórico enclave jacobeo, los peregrinos atraviesan su calle principal de cerca de dos kilómetros, constituyendo la travesía más larga de toda la ruta. Visitarla, además, permitirá también disfrutar de su espléndida gastronomía en la que no puede faltar la morcilla de Burgos, el lechazo asado o el queso fresco.

Historia de Castrojeriz
El castillo, en lo alto del cerro, domina la localidad de Castrojeriz. Fundado por el Conde Muño que defendió esta fortaleza frente a los árabes en el siglo IX, fue anteriormente fortaleza celtíbera, romana y visigoda. Mucha historia se contempla desde este lugar. Se trata de una localidad profundamente ligada al Camino de Santiago y que tuvo su importancia también durante la época medieval por su situación estratégica en la Reconquista.
Situada al pie del cerro del castillo, todas sus casas están situadas a lo largo del Camino. Es muy curioso porque su calle-camino es la más larga de todas las que existen en la ruta jacobea, encontrándose allí los edificios más notables: casas nobiliarias, iglesias o monasterios que se pueden contemplar en la actualidad.
Para conocer profundamente su historia, tradiciones y patrimonio, la villa ha ido inaugurando desde los inicios de siglo, una serie de exposiciones que completan su oferta cultural. Antes de iniciar el recorrido por la localidad, visitar la Oficina de Turismo será una buena idea, ya que allí orientan en un mejor recorrido para descubrir el devenir histórico de Castrojeriz a lo largo de los siglos.

Qué ver en Castrojeriz
Realizando el Camino de Santiago Francés, lo primero que se ve de la localidad son las ruinas del Convento de San Antón. Fundado por Alfonso VII en el año 1146 y regentado por los monjes antonianos se dedicaban al cuidado de los enfermos del llamado “fuego de San Antón”, enfermedad muy común en la Edad Media y que hoy se conoce como ergotismo. Se trata de una intoxicación producida por hongos al consumir pan de centeno en exceso. En los distintos Caminos a Santiago, los monjes curaban a los enfermos con pan de trigo en los distintos monasterios a su cargo.
La Iglesia de Santa María del Manzano, ex–colegiata, acoge el Museo de Arte Sacro. Fue construida por mandato de la reina Berenguela de Castilla en 1214. En principio de estilo románico fue sufriendo remodelaciones incorporando modelos góticos y renacentistas. Destaca la Anunciación en su portada gótica y el retablo mayor con pinturas de Mengs. La Iglesia de San Juan, de origen románico, también es visita obligada. Reformada en estilo gótico alemán, destaca su claustro, las capillas de Santa Ana y Dulce Nombre de Jesús y el retablo mayor que procede del Convento de San Antón.
Atravesando el casco histórico de Castrojeriz el peregrino se encuentra con la Iglesia de Santo Domingo. Del siglo XV, en su interior se ubica el Centro de Interpretación del peregrino. Se trata de un templo de tres naves de estilo gótico, una portada plateresca del siglo XVI y un retablo mayor del siglo XVIII. Antes de partir, visitar las ruinas del antiguo castillo resulta una buena opción. Situado en lo alto del cerro, es el lugar en el que se originó la población ya que allí se han encontrado restos de la Edad del Bronce.